A 45 minutos, un pueblo de 30 habitantes y sierras
Las Piedritas queda a 37 kilómetros de Mar del Plata: tiene 30 habitantes, sierras y una estancia histórica para una escapada de un día.

A 37 kilómetros de Mar del Plata hay un pueblo donde viven apenas 30 personas. Las Piedritas, en el partido de General Alvarado, aparece como plan de escapada para cortar con la costa, el tránsito y la agenda sin tener que armar una expedición de tres días.
El paraje está en una zona serrana cercana a Balcarce y Comandante Nicanor Otamendi. Su postal principal es la antigua Estancia Las Piedritas: un casco histórico rodeado de arboledas y construcciones de época que recuerdan el origen agropecuario de la región. La propiedad es privada, pero su exterior y el paisaje que la rodea forman parte del atractivo para quienes buscan sacar fotos, caminar y bajar unas revoluciones.
La geografía también hace la diferencia. Las ondulaciones, los valles y las formaciones rocosas del sistema de Tandilia rompen con la llanura que domina buena parte del sudeste bonaerense. Por eso los caminos rurales de la zona son elegidos para cicloturismo y caminatas, entre campos sembrados y vegetación nativa.
La vuelta puede resolverse en un día, aunque también permite enganchar otros puntos cercanos. Comandante Nicanor Otamendi suma su estación ferroviaria y propuestas gastronómicas; los caminos vecinales conectan con el área rural de Chapadmalal y con las rutas hacia Balcarce. La clave es no pensar el destino como un parque temático: hay pocas casas, paisaje abierto y ritmo de campo.
Desde Mar del Plata, el viaje en auto demora cerca de 45 minutos hacia el sudoeste. Se puede salir por la prolongación de la avenida Antártida Argentina o por la Ruta Provincial 88 y luego tomar desvíos consolidados hacia el acceso del pueblo. Antes de ir, conviene revisar el estado de los caminos y llevar lo necesario: en un lugar de 30 habitantes, la desconexión no viene con delivery.
Para quienes sienten que cada finde termina en los mismos lugares, Las Piedritas deja una pregunta concreta: ¿cuántos planes tranquilos tenemos cerca y ni siquiera entraron en el radar?
La clave es no pensar el destino como un parque temático: hay pocas casas, paisaje abierto y ritmo de campo