Limpiar el arroyo Los Patos abrió una pelea por permisos
La limpieza preventiva del arroyo Los Patos enfrenta reclamos ambientales, mientras vecinos de Camet Norte y Santa Clara temen nuevas inundaciones ahora.

Una limpieza pensada para evitar inundaciones terminó abriendo otra discusión: qué controles necesita una obra urgente cuando el agua amenaza con volver a entrar a las casas. El arroyo Los Patos, que separa Camet Norte de Santa Clara del Mar, quedó en el centro de una polémica luego de que se reclamara un estudio de impacto ambiental para avanzar con tareas de limpieza preventiva.
La Municipalidad de Mar Chiquita reanudó los trabajos, que buscan despejar el cauce ante las advertencias por lluvias intensas vinculadas al fenómeno de El Niño. Para los vecinos que respaldan la intervención, el punto es concreto: reducir el riesgo de desbordes antes de que una tormenta vuelva a dejar viviendas bajo agua.
La obra había sido frenada en el cruce de las avenidas Acapulco y El Paso. Según el relato aportado en la nota original, una retroexcavadora municipal trabajaba en el lugar cuando intervino la Policía Ecológica tras una denuncia por movimientos de suelo. Un capataz sostuvo que las tareas estaban programadas con participación de Provincia, Defensa Civil y el Municipio, precisamente como medida de prevención.
Del otro lado, el Movimiento Socialista Unificado pidió información sobre los estudios previos, las autorizaciones y los permisos de la intervención. La agrupación planteó que los vecinos tienen derecho a exigir controles ambientales y cuestionó las descalificaciones hacia quienes hicieron objeciones. El debate no es menor: prevenir una inundación y cuidar un ecosistema no deberían ser objetivos incompatibles, pero la falta de información clara convirtió una tarea de mantenimiento en un foco de conflicto.
Para quienes viven junto al arroyo, la discusión tiene memoria. Una vecina de Camet Norte contó que en 1996 fue evacuada con sus dos hijos a la Escuela 8 después de que el desborde inundara su casa. Ese antecedente explica por qué, para parte de la comunidad, frenar la máquina no se vive como un trámite sino como una alarma.
La pregunta que queda sobre la mesa es simple: ¿cómo se garantiza el control ambiental sin demorar una prevención que puede definir si el agua entra o no a las casas de Camet Norte y Santa Clara?