Que el agua no avise tarde en Mar del Plata
Un proyecto propone mapa de riesgo, protocolos y alertas al celular para anticipar inundaciones y anegamientos en Mar del Plata y Batán ante lluvias intensas.

La próxima alerta por lluvias intensas podría llegar directo al celular de quienes estén en una zona de riesgo. Esa es una de las herramientas que propone un proyecto presentado en el Concejo Deliberante para preparar a Mar del Plata y Batán frente a posibles emergencias meteorológicas vinculadas al fenómeno de El Niño.
La iniciativa, impulsada por la presidenta del bloque de Unión por la Patria, Mariana Cuesta, plantea crear un Mapa Municipal de Riesgo, protocolos para distintos tipos de emergencia, una guía de preparación para vecinos y un sistema de alertas con información dirigida a las personas potencialmente afectadas.
El mapa buscaría identificar las zonas más expuestas a inundaciones, anegamientos, desbordes y problemas de drenaje. También incluiría puntos sensibles de la ciudad, como escuelas, hospitales y centros de salud. El dato clave no es solo dónde se junta agua: es saber qué servicios, recorridos y personas pueden quedar más complicados cuando una tormenta se vuelve pesada.
Además, el proyecto propone definir de antemano cómo actuar ante cada escenario meteorológico. La lógica es evitar que, cuando ya llueve fuerte y las calles empiezan a complicarse, la respuesta dependa de improvisar sobre la marcha. La guía para vecinos contemplaría recomendaciones para antes, durante y después de una emergencia, con información sobre evacuaciones, lugares seguros, puntos de encuentro y asistencia para quienes tengan dificultades para trasladarse.
Según explicó Cuesta, Mar del Plata ya cuenta con información científica elaborada por universidades y equipos especializados que podría convertirse en herramientas concretas de prevención. El proyecto toma experiencias de otras ciudades y recomendaciones de organismos dedicados a la gestión del riesgo.
Las previsiones no permiten afirmar que habrá un evento extremo en la ciudad, pero el contexto asociado a El Niño vuelve a poner el tema sobre la mesa. Para quienes viven, estudian o trabajan en zonas que se anegan, una alerta clara puede hacer la diferencia entre enterarse a tiempo o quedar atrapados en el caos de siempre. La discusión ahora es simple: ¿la ciudad tiene que esperar a la próxima tormenta para ordenar cómo responde?
La lógica es evitar que, cuando ya llueve fuerte y las calles empiezan a complicarse, la respuesta dependa de improvisar sobre la marcha



