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Murió un joven de 19 años tras un disparo en barrio Puerto

Un joven de 19 años murió tras recibir un disparo mientras manipulaba una carabina con amigos en una vivienda del barrio Puerto de Mar del Plata este viernes.

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Murió un joven de 19 años tras un disparo en barrio Puerto

Un joven de 19 años murió este viernes por la tarde tras recibir un disparo mientras manipulaba una carabina junto a amigos en una vivienda del barrio Puerto. El hecho ocurrió en Mar del Plata y la información difundida hasta el momento indica que se trataba de un arma que iban a utilizar para cazar.

Según informaron fuentes oficiales, el disparo ingresó por el abdomen. Después del episodio, el joven fue trasladado al Centro de Atención Primaria de la Salud (CAPS) N°2, ubicado en José Hernández y 12 de Octubre, pero falleció pese a la asistencia recibida.

La Policía acudió al domicilio luego de un llamado al 911. El subsecretario del Ministerio de Seguridad bonaerense, Eduardo Aparicio, confirmó el hecho y señaló que, de acuerdo con el relato aportado por el padre del joven, el grupo estaba manipulando el arma cuando se produjo el disparo.

Siempre según esa reconstrucción inicial, el padre sabía que su hijo había comprado la carabina y les había advertido a los jóvenes sobre el riesgo de manipularla. Minutos después ocurrió el hecho que terminó con la muerte del chico.

La noticia permanece en desarrollo y las circunstancias del episodio deberán ser determinadas con precisión por las actuaciones correspondientes. El caso vuelve a poner el foco en los riesgos graves que implica manipular armas, incluso durante situaciones que pueden parecer cotidianas o controladas.

Lo que se sabe hasta ahora
01Un joven de 19 años murió tras recibir un disparo mientras manipulaba una carabina junto a amigos.
02El disparo ingresó por el abdomen y el joven falleció pese a la asistencia recibida.
03La Policía acudió al domicilio luego de un llamado al 911.
04Las circunstancias del episodio deberán ser determinadas con precisión por las actuaciones correspondientes.

El caso vuelve a poner el foco en los riesgos graves que implica manipular armas, incluso durante situaciones que pueden parecer cotidianas o controladas