Peñarol y Quilmes vuelven al Poli el miércoles
Peñarol y Quilmes jugarán un amistoso el miércoles 16 a las 20 en el Polideportivo, con operativo especial tras dos años sin clásico en Mar del Plata.

El partido que parte a Mar del Plata en dos vuelve al Polideportivo. Peñarol y Quilmes jugarán un amistoso el próximo miércoles 16 de septiembre, a las 20, en el Polideportivo Islas Malvinas. La confirmación llegó tras una reunión entre los clubes y los organismos de seguridad.
No es un amistoso cualquiera. Es el cruce más convocante del básquet nacional, con dos hinchadas que conocen de memoria cada chicana, cada camiseta y cada rincón del Poli. Después de dos años sin enfrentarse allí, el clásico vuelve con la expectativa de una ciudad que ya empieza a hacer cuentas para estar en la cancha.
La última reunión dejó el visto bueno de Aprevide, el paso que faltaba para habilitar el encuentro. Peñarol y Quilmes ya habían acordado trabajar de forma conjunta para que la jornada transcurra sin incidentes. Según lo informado, habrá un operativo especial con Policía de la Provincia de Buenos Aires y seguridad privada.
El antecedente pesa. En octubre de 2024, un enfrentamiento en las tribunas cerca del final del partido derivó en la suspensión del clásico y en el cierre de la posibilidad de repetirlo durante dos años. Desde entonces, las instituciones realizaron trabajo interno para recuperar la autorización y volver a poner el foco donde tiene que estar: adentro de la cancha.
El encuentro también llega en un momento útil para los dos equipos. Peñarol se prepara para una nueva temporada de Liga Nacional y Quilmes para la Liga Argentina, por lo que el resultado no será lo único importante: el ritmo, las pruebas y el clima de partido fuerte también cuentan. Pero en Mar del Plata nadie necesita demasiadas explicaciones: cuando se cruzan Milrayitas y Tricolores, el Poli deja de ser una cancha más. La gran prueba será que el regreso se recuerde por básquet y no por lo que pase alrededor.
Después de dos años sin enfrentarse allí, el clásico vuelve con la expectativa de una ciudad que ya empieza a hacer cuentas para estar en la cancha



