Quilmes y Unión arrancaron la Liga con el aro cerrado
Quilmes cayó 80-75 ante Pico FC y Unión perdió 90-63 con Centenario: dos derrotas afuera que exponen problemas distintos en el arranque de la Liga Argentina.

Mar del Plata tuvo una noche para olvidar en la Liga Argentina de Básquet. Quilmes cayó 80-75 ante Pico FC en General Pico y Unión fue derrotado 90-63 por Centenario en Venado Tuerto. Dos salidas, dos golpes y un mismo aviso: el arranque de los equipos locales viene bastante más áspero de lo esperado.
Quilmes cerró su gira con su segunda derrota consecutiva y quedó con récord de 1-3. El Cervecero empezó arriba, ganó el primer cuarto por 20-17, pero no pudo sostener la ventaja. Pico FC dio vuelta el desarrollo antes del entretiempo, pasó al frente 39-33 y controló el partido hasta el cierre.
El dato que explica buena parte de la caída está lejos del aro: Quilmes metió apenas tres triples en 19 intentos. Bryce Beamer fue la referencia ofensiva con 23 puntos y cinco rebotes; Alberton Rodrígues sumó 11, mientras que Manuel Alonso y Pablo Alderete aportaron diez cada uno. La reacción del último cuarto acercó al equipo, pero no alcanzó para recuperar el terreno perdido.
Unión, por su parte, tuvo una primera salida todavía más dura. Centenario dominó desde el inicio y el marcador del primer cuarto, 29-11, dejó al Celeste corriendo de atrás toda la noche. El final fue 90-63, una diferencia que expuso los problemas del equipo para generar juego y competir en los rebotes.
Patricio Piñero anotó 17 puntos para Unión, seguido por Eric Kibi con 11 y Joaquín Cabrera con diez. Pero el número más incómodo fue otro: terminó con solo cinco asistencias. Del otro lado, Centenario tuvo seis jugadores en doble dígito. Unión quedó 1-2 y ya piensa en Deportivo Norte de Armstrong, mientras que Quilmes volverá a jugar el 10 de noviembre ante Villa Mitre en el José Martínez. Recién empieza la temporada, pero los dos necesitan convertir estas derrotas en respuestas antes de que la tabla se empiece a estirar.
Dos salidas, dos golpes y un mismo aviso: el arranque de los equipos locales viene bastante más áspero de lo esperado



