Secuestraron 8 celulares en estafas desde prisión
La Justicia investigó más de 5.000 llamados hechos desde Batán y Olmos y secuestró ocho celulares en una causa por estafas con víctimas locales.

Ocho celulares secuestrados, cuatro personas detenidas o aprehendidas y más de 5.000 llamados bajo sospecha: una investigación judicial apuntó a una banda que, según la causa, operaba estafas telefónicas y coordinaba robos desde las cárceles de Batán y Olmos.
La pesquisa, a cargo del fiscal Mariano Moyano, comenzó tras una denuncia recibida a mediados de este año. Los investigadores allanaron celdas de las unidades penitenciarias, donde incautaron los teléfonos y dos troqueles de una empresa de telefonía vinculados a chips de línea. La causa incluye imputaciones por asociación ilícita, estafa, tentativa de estafa y robo agravado.
Según surge de la investigación, el mecanismo consistía en llamados con distintas excusas: alguien que decía ser comisario, un supuesto gerente bancario, un aviso sobre un familiar detenido o la modalidad conocida como “llorona”, basada en un presunto secuestro. En algunos casos, la llamada buscaba preparar el terreno para que otras personas fueran hasta el domicilio de la víctima y pidieran dinero.
Uno de los episodios bajo análisis ocurrió el 8 de julio, en jurisdicción de la Comisaría 12ª. Tres personas se presentaron en una vivienda diciendo ser policías e intentaron convencer al dueño de casa de que iban a buscar una suma de dinero. La víctima desconfió, entró a su casa y cerró la puerta; los sospechosos se fueron del lugar. La causa también vincula a uno de los acusados con una entradera previa contra una mujer de 70 años, que sufrió lesiones graves durante el asalto.
Los peritajes sobre los equipos secuestrados habrían permitido establecer contactos entre los acusados y reconstruir una estructura con víctimas en Mar del Plata y otros puntos del país. Para quienes atienden un llamado inesperado, el dato útil es simple: ni la Policía, ni la Justicia, ni un banco deberían pedir dinero, claves o entregas urgentes por teléfono. Ante una comunicación de este tipo, cortar, verificar por canales oficiales y llamar al 911 puede evitar que una amenaza fabricada termine en una estafa real.
Los investigadores allanaron celdas de las unidades penitenciarias, donde incautaron los teléfonos y dos troqueles de una empresa de telefonía vinculados a chips de línea

