Ventas en baja y embargos dejan a las pymes al límite
Las ventas cayeron 4,2% en el último fin de semana largo y las pymes alertan por crédito caro, morosidad y embargos de ARCA en Mar del Plata.

Vender menos ya no es solo una mala racha: para muchas pymes, empieza a ser una carrera contra vencimientos, tasas y embargos. Desde Mar del Plata, Gustavo Casciotti, titular de la Asociación de Pequeñas y Medianas Empresas local, advirtió que la caída de las ventas y el crédito caro están tensando las cadenas de pago. El resultado es una morosidad empresarial que crece y deja cada vez menos margen para ponerse al día.
El dato local que prende la alarma está en el último fin de semana largo: las ventas en comercios de Mar del Plata cayeron 4,2% interanual, medidas en unidades, según la UCIP. Hubo movimiento de visitantes, pero ese paseo no se tradujo igual en bolsas, tickets ni consumo efectivo. Para un comercio, ver gente pasar sin que entre a comprar no alcanza para cubrir alquileres, sueldos, proveedores e impuestos.
Casciotti vinculó la situación con un flujo de caja cada vez más flaco, la pérdida de competitividad frente a productos importados y las dificultades para acceder a financiamiento. El crédito, que podría servir para atravesar un mes flojo o reponer mercadería, aparece como una herramienta cara y difícil de conseguir. Y cuando una empresa se atrasa, esa misma morosidad puede volver todavía más reticentes a los bancos para prestar.
El panorama nacional muestra que no se trata de un problema aislado. Un informe de la consultora Fidelitas registró 58.982 empresas en situación irregular dentro del sistema bancario: un salto del 53% en doce meses. Solo en septiembre se sumaron 1.937 firmas, 3,5% más que en agosto. Detrás de esas cifras hay pagos que se estiran, proveedores que esperan y decisiones de inversión que quedan congeladas.
Otro punto crítico, según el referente pyme, es la velocidad de las ejecuciones fiscales de ARCA. Casciotti cuestionó que, en algunos casos, los embargos lleguen sin intimación previa y sin tiempo suficiente para regularizar deudas. Su resumen fue contundente: la actividad económica está partida en dos. En Mar del Plata, donde cada fin de semana, temporada y persiana abierta cuentan, la pregunta es cuánto tiempo puede sostenerse una pyme cuando vender no alcanza y financiarse tampoco.
El resultado es una morosidad empresarial que crece y deja cada vez menos margen para ponerse al día
