Vivir en un container ya tiene reglas en Mar del Plata
Mar del Plata reguló las viviendas hechas con containers: habrá permisos, requisitos técnicos y una futura regularización para las ya instaladas.

Los containers marítimos reutilizados ya tienen marco legal para convertirse en viviendas, oficinas y locales en General Pueyrredon. El Ejecutivo municipal promulgó la ordenanza que regula estas construcciones, una decisión que llega después de una polémica: técnicos y arquitectos habían pedido que la norma fuera vetada.
La Ordenanza O-21181, registrada como 27.067, había sido sancionada por el Concejo Deliberante el 27 de agosto de 2026. Su objetivo declarado es poner reglas sobre seguridad, habitabilidad y urbanización para estructuras hechas con módulos que antes viajaban por mar y ahora pueden terminar anclados en un lote de Mar del Plata.
La norma no habilita instalar un container y listo. Para entrar al régimen, la estructura deberá quedar fijada de manera permanente al terreno y requerir servicios esenciales, como agua, electricidad, gas o cloacas. También tendrá que ajustarse al Código Civil y Comercial, al Reglamento General de Construcciones, al Código de Ordenamiento Territorial y a normas técnicas nacionales e internacionales.
El punto que más puede cambiar el paisaje urbano está en los permisos. Cada proyecto deberá tramitar una autorización específica ante la Secretaría de Obras y Planeamiento Urbano, respetar la zonificación vigente y presentar una memoria técnico-descriptiva firmada por un profesional responsable. Ese documento tendrá que explicar desde la iluminación y ventilación hasta las instalaciones eléctricas, sanitarias, la aislación térmica, acústica e hidrófuga, la protección contra la corrosión y la estabilidad estructural.
Los containers deberán estar anclados con plateas, pilotes de hormigón armado u otros sistemas equivalentes. La ordenanza contempla una excepción: cuando las medidas estándar de estos módulos no coincidan con los anchos mínimos exigidos por la normativa general, ese requisito no aplicará de la misma manera. El Ejecutivo todavía debe reglamentar cómo serán los trámites y qué documentación extra pedirá.
También queda pendiente el plazo para que se regularicen las construcciones ya existentes que no encajen en el nuevo régimen. La discusión de fondo sigue abierta: para algunos, es una alternativa constructiva; para otros, las reglas no alcanzan para resolver todas las objeciones técnicas. Ahora, el container deja de ser una idea suelta y pasa a depender de expediente, profesional y permiso municipal.
El Ejecutivo todavía debe reglamentar cómo serán los trámites y qué documentación extra pedirá



