Una tarde común en la Plaza del Sol se convirtió en un ring cuando gitanos y trapitos se agarraron a las piñas, dejando a un pibe de 15 con un cuchillo en la espalda. El flash de inseguridad de nuestra ciudad parece no tener fin.
Varios terminaron tras las rejas, pero ¿quién paga el pato? Mientras el joven se recupera en el hospital, los vecinos nos preguntamos si esta pesadilla urbana no habrá sido un capítulo de «Merlo Shore».
¿No te enteraste? Lo que Mar del Plata necesita es más seguridad y menos titulares de terror. ¿Vos qué opinás?
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