Otra cosa extraña pasa en Mar del Plata, y no estamos hablando del clima loco. Este viernes, la Banquina de los Pescadores será escenario de una protesta por el marinero desaparecido del barco pesquero Luca Mario. La consigna es clara: ‘No son accidentes’.
¿Por qué nos importa? Fácil, porque estas cosas pueden sonar como eventos lejanos, pero cada historia de desaparición en altamar deja a familias enteras de nuestra ciudad en vilo. El costo no solo es humano, sino también económico, afectando a una industria que da empleo a muchos marplatenses.
Recordemos que no es el primer caso de este tipo. En los últimos años, los accidentes y desapariciones en el mar han sido una constante preocupante. ¿Qué está fallando? ¿Controles, seguridad, la infraestructura? Según los que entienden, hay mucho por corregir.
Para Mar del Plata, más allá del dolor, esto es como un golpe al corazón y a la billetera. Cuando un barco no vuelve, se detiene la pesca, se ven afectados comercios, y la angustia es tangible en el puerto.
La pregunta queda en el aire: ¿hasta cuándo vamos a aceptar que estas tragedias sigan pasando? ¿Quién debería poner las barbas en remojo para que podamos dormir tranquilos?
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