Un remisero en Constitución vivió la pesadilla de quedar en medio de un asalto. Mientras hacía su laburo tranqui, dos flacos le apuntaron a la cara para robarle el auto. El chofer no tenía idea si la cosa iba en serio o no, pero el susto fue real.
Esta sitú muestra lo que vivimos día a día. La inseguridad no es solo una noticia más: es una realidad que se lleva la paz. El conductor, que solo buscaba ganarse el mango, ahora no sabe si volver al mismo escenario laboral.
Recordemos que las calles de Buenos Aires no son ajenas a estos temas. La zona de Constitución es conocida por ciertos episodios jodidos, y esta vez un trabajador más fue la víctima. Algo que pasa en todos lados, pero en la city se siente más fuerte.
En Mar del Plata, la realidad no es muy distinta, y te hace pensar que cuando salís a laburar no sabés si volvés. Cada episodio de estos afecta el turismo y la vida diaria en la ciudad.
¿Hasta cuándo esto va a ser cotidiano? ¿Cuántas historias más de laburantes asustados por perder no solo su auto sino su vida va a tomar para un cambio real?
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