Esos pibes que vemos en las calles, jugándose la vida en bici o moto para llevarte los panchos a las 3 AM, decidieron cortar con la precarización. Sí, los repartidores de Mar del Plata se plantaron en la Facultad de Humanidades, pidiendo que alguien les tire un centro con más regulación para evitar que los exprima el sistema.
Mientras vos pensás en tu próximo pedido, ellos están acodados en su lucha por mejores condiciones laborales. Porque, ojo, no es solo cuestión de plata: hablamos de seguridad, de derechos y de no ser, literalmente, el último eslabón de la cadena.
Este reclamo pone el dedo en la llaga de un problema que no es nuevo: los laburantes de apps están entre Uber y Lilita de Palermo, pero sin ninguno de los beneficios. Es 2023 y nos seguimos desconectando de lo que pasa en la calle cuando se trata de estos pibes.
Para Mar del Plata, esto significa ponerle el ojo a una parte esencial de su logística diaria, que cada vez es más vital, pero sigue sin una red de contención detrás.
¿Los repartirán mejor a estos trabajadores o quedarán atrapados en otra dimensión laboralmente precaria? Vos, usuario de apps, ¿tenés algo que contar?
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