2500 repartidores de apps en Mar del Plata están al borde del colapso. Reclaman, no una app que les sume pedidos, sino una ordenanza que digne el laburo. Están hartos de andar esquivando autos como si fuera Mad Max, pero en pleno centro de MDP.
Esta movida importa porque no están pidiendo más tiempo en la app, sino reglas claras para no tener que decidir entre respetar el semáforo o alcanzar el pedido a tiempo mientras se juegan la integridad física. Y a ver, ¿quién nunca pidió unas empanadas porque no tenía ganas de cocinar?
El tema de los repartidores no es nuevo. Desde hace tiempo, vienen reclamando por sus derechos laborales en un contexto donde la tecnología avanza más rápido que las leyes. Tarde o temprano, esto iba a explotar.
Para Mardel, esto no solo es cuestión de ver a pibes volando por las calles en bici. Estamos hablando de gente que podría estar más segura y mejor protegida si el municipio se decidiera a meter manos en el asunto.
Entonces, ¿seguimos siendo espectadores del caos en la jungla de cemento o nos ponemos las pilas para regularlo? Vos, ¿dónde pediste tu última pizza?
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