Imagináte laburar años para comprarte tu auto, y que de un saque te lo roben a punta de pistola. Eso le pasó a una piba de 25 años en Mar del Plata, cuando un caco la amenazó de muerte para llevarse su Ford Ka blanco. A pleno sol, en una escena de película que ninguno de nosotros quiere protagonizar.
Es un golpe en el estómago para cualquiera que se parte el lomo y ahorra peso por peso para darse un gusto o simplemente para facilitarse la vida. Y no, esto no es un caso aislado, sino un reflejo de cómo la inseguridad nos afecta a cada paso, en cada barrio.
La inseguridad en la ciudad de MDP no es algo nuevo, pero cada evento de estos nos saca de quicio y nos hace preguntarnos qué estamos haciendo mal. Las redes sociales ahora son la última esperanza de la víctima, que busca recuperar su auto compartiendo la foto con la ilusión de que alguien la ayude.
Y mientras tanto, los marplatenses seguimos preguntándonos quién protege nuestros derechos y bienes cuando las cosas se ponen bravas. La sensación es de desamparo total.
La pregunta que queda en el aire: ¿vale la pena tanto esfuerzo si de un plumazo te pueden quitar todo? ¿O es hora de que exijamos respuestas reales, no solo discursos vacíos?
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