Un martes cualquiera en Mar del Plata se convertía en una escena de película cuando dos ladrones intentaron robarle el auto a un chofer de Uber. La secuencia se desató minutos después de la final del Mundial, cuando parece que los ánimos estaban caldeados incluso fuera de la cancha.
El hecho tuvo lugar cerca de las 20 horas, en la intersección de Pringles y General Rivas, un lugar que ahora tiene una historia inolvidable. Los delincuentes no se salieron con la suya gracias a que los vecinos, al mejor estilo de película de acción, acudieron al rescate del conductor.
No es la primera vez que vemos a los vecinos jugar de héroes. Ante la falta de respuestas rápidas por parte de las autoridades, la gente se une para hacer frente al delito. Parece que la seguridad sigue siendo un partido que estamos perdiendo.
Para los marplatenses, este tipo de situaciones deja una sensación de inseguridad que no se va. La presencia constante de la delincuencia hace que cada día sea más complicado salir a laburar tranquilo.
¿Cuánto tiempo más vamos a tener que depender de nuestros vecinos para sentirnos seguros? ¿Serán estos gestos espontáneos la única alternativa ante la pasividad del sistema?
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