Dos pibes intentaron hacerse un favor entrando a una casa del centro a llevarse una estufa eléctrica, pero se olvidaron del pequeño detalle: la alarma. El chiste les salió caro gracias a la tecnología.
¡El instinto marplatense los dejó al descubierto! La puerta no estaba abierta de par en par como esperaban, y la alarma se encargó de cantarles las cuarenta en alta definición. Los vecinos son los nuevos superhéroes del barrio con mirada láser en cada esquina.
Lo mejor de todo es que no se llevaron ni el modelo exhibido: la cana apareció de toque y les congeló el intento de robo. Sería ideal que todos estos incidentes se apaguen tan rápido como un calefactor en verano. ¿Cómo te cuidás en casa con estas historias dando vueltas?
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