Imaginate que te chorean tu herramienta de laburo y, para colmo, te la prenden fuego. Eso le pasó a un vecino de Mar del Plata, pero la cosa no terminó ahí: la gente se copó y ahora está rearmando su flete. ¡Volvió la esperanza!
Cuando te roban algo, sentís impotencia. Pero cuando te pasa todo esto y ves que el barrio te da una mano, vas entendiendo que no todo está perdido. Y si encima ese flete es tu forma de ganarte el mango, se siente aún más en el corazón.
No es el primer lío que vemos en estas zonas. Robos y vandalismo son cosa diaria, y la policía muchas veces llega tarde. Pero el gesto de la gente nos muestra que todavía hay ganas de ayudar.
Para nosotros, esto tiene un significado especial. Mar del Plata es una ciudad donde el trabajo cuesta y la inseguridad es una pelea diaria. Apoyar a un vecino es cuidar esa esencia marplatense de comunidad fuerte.
¿Será que estos gestos de solidaridad son la clave para combatir tanto choreo? ¿O solo un parche? Lo que está claro es que, en esta ciudad, no se puede bajar los brazos.
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