La cosa explotó en un hostel del centro de Mar del Plata cuando un pibe de 25 años fue pescado con las manos en la masa: dos cámaras de fotos y una notebook. Sí, se mandó la de ladrón de gallinas y encima, a un compañero de cuarto.
Tener un buen compa de cuarto es una cuestión de confianza. ¿Podés confiar en alguien que te mueve los fideos, menos va a ser con tus cosas? Así que, además del robo, el chabón rompió el balance de convivencia en el lugar. Complicado para todos, sobre todo para el marpla que tiene que laburar para comprarse sus chiches.
No es el primer caso donde el robo ocurre en lugares de alojamiento temporario. La informalidad y la rotación constante de gente lo hacen caldo de cultivo para que algunos se aprovechen.
Acá en Mar del Plata, si te roban en un hostel, te quedás no solo sin tus cosas, sino también con la bronca de no poder disfrutar la ciudad como es debido. Nadie quiere andar paranoico mientras disfruta unas empanadas en Alem.
La pregunta es: ¿vamos a tener que empezar a dormir con la mochila como almohada? ¿O hay alguna forma de que esto no siga pasando?
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