Un tipo entró a un petshop de Mar del Plata con la excusa de comprar alimento para su perro, pero se fue con algo más. ¿La nueva oferta del día? El contenido de la caja registradora. Sin disfraz ni intento de ser discreto, tocó puerta como cualquier cliente.
Es una clara postal más de la inseguridad que vivimos en Mardel. Mientras vos tratás de asegurarte que no te falte ni para el kilo y medio de más barato del super, hay otros que ni se preocupan, andan cara descubierta y se llevan todo lo que pueden.
El robo ocurrió en pleno día en un comercio atendido por una joven. Primero, el chabón chusmeó las bolsas, pidió marcas, se mostró interesado. Al final, solo eligió llevarse la recaudación del día; una maniobra tan simple como preocupante.
No es la primera vez que pasa algo así en nuestra ciudad, donde cada vez más locales se ven obligados a buscar maneras de protegerse. ¿La solución? Algunos se preguntan si tenemos que esperar a que las medidas de seguridad se compliquen aún más o si se debe reforzar la presencia policial real.
¿Será hora de que le encontremos una vuelta de tuerca a la seguridad? Los comerciantes la pelean todos los días y esperan poder seguir sacando la frente en alto, sin mirar por encima del hombro cada vez que entra un nuevo cliente.
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