En el mundo del ‘no puedo creer’, un pibe de 15 años terminó internado después de una tragedia en el skatepark y, como si la mala suerte no hubiera sido suficiente, un chanta le afanó el celular, la campera y las zapas mientras hacía de falso héroe.
Esto podría ser el guion de la peor secuela de un fiasco, pero es real y nos toca a los pies: cada vez que creemos que encontramos un poco de humanidad, aparece uno de estos personajes que te recuerda que no podés bajar la guardia ni un segundo.
No es la primera vez que ocurren estas historias en spots concurridos de MDP. El skatepark, que debería ser un espacio de adrenalina y camaradería, se está convirtiendo en tierra de nadie cuando falta control y responsabilidad.
Mientras este joven sigue en el hospital, la comunidad del skate de Mar del Plata queda otra vez en alerta. ¿Cuántos skaters más tienen que sufrir para que se tomen acciones concretas y efectivas en materia de seguridad?
La próxima vez que bajes al skatepark, ¿te estarías preguntando si estás al lado de un amigo o de un caco? ¿Cuándo vamos a dejar de normalizar esto?
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