Laburás todo el día, y de repente, ¡pum!, te encañonan mientras tratás de ganarte la vida. Eso le pasó a una repartidora en Mar del Plata, cuando un pibe le sacó la moto en lo que seguro pensó que era un atraco fácil. Pero ojo, que el guion tenía un giro inesperado: cayó tras una persecución de esas que te dejan sin aliento.
No es cualquier cosa perder la herramienta con la que hacés guita todos los días. Cuando el choreo deja sin laburo a alguien que paga sus impuestos y trata de llegar a fin de mes, te juro que da bronca. Es la inseguridad que sentimos todas las noches al volver del trabajo, pero esta vez con final feliz.
Persecuciones en la city no veíamos desde las pelis noventeras, pero esta fue real y nos muestra que todavía hay un esfuerzo por mantener el orden. La pregunta es: ¿hasta cuándo podemos sentirnos tranquilos en Mardel?
En la Feliz, todos queremos laburar tranquilos, y estas historias nos recuerdan que la lucha por la seguridad sigue siendo un tema crucial. Acá no se trata solo de justicia poética, sino de evitar que esto sea el pan de cada día.
¿Este hecho va a cambiar algo? ¿Sentís que Mar del Plata está más segura o esto es una golondrina que no hace verano? Dejá tu opinión y vayamos sumando voces a este debate que nos toca tan de cerca.
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