¿Vos pensabas que los amigos de lo ajeno tenían horario? Bueno, te cuento que en Moreno al 2900 se robaron hasta los maniquíes, ¡y volvieron por más! Durante la madrugada, un local de ropa fue vaciado, en dos tandas, por unos ladrones que deberían quedarse con el premio a la constancia (si existiera uno).
Te preguntarás, ¿cómo puede ser que vuelvan a hacer el mismo chiste tres horas después y nadie los frene? La seguridad parece haberse tomado el finde largo, mientras que los comerciantes de MDP sufren las consecuencias, contando pérdidas en plena inflación. Y los marplatenses… atentos al celular, porque la paranoia se instala.
Estos pequeños ‘viajes de compras’ ocurren más seguido de lo que creés. La moda de entrar por la noche está casi más fuerte que la de las birritas en la playa. ¿La policía? Brilla por su ausencia, mientras el centro de nuestra querida ciudad se transforma en salvaje oeste.
Para los dueños, la pregunta no es si les van a robar, sino cuándo. Este tipo de episodios no solo afecta la tranquilidad sino también el bolsillo marplatense. A cada rato se les escapa un billetín extra para reforzar la seguridad y ni siquiera sirve para ahuyentar a los muy campantes cacos.
Entonces, ¿llegaremos al punto de tener que dormir en los locales para cuidarlos? ¿O tal vez el municipio se ponga las pilas antes de que nos quedemos todos sin ropa para vender (y sin paciencia)? Ahí te la dejo para pensar.
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