En Mar del Plata, los robos de medidores de agua siguen siendo la nueva moda, y esta vez le tocó a un edificio entero. Imaginá que te levantás y todo tu depósito está convertido en una piscina —pero no de las copadas— porque te afanaron el medidor. Es lo que pasó en otro episodio de esta saga delictiva.
Parece de película, pero es la realidad que golpea el bolsillo y la paciencia de todos. Acá no hay excusas ni contexto social que valga: cuando alguien te deja sin agua y con un lindo charco, te saca las ganas de entender el trasfondo.
Ya van varios casos y la paciencia se agota. Los vecinos están que explotan y exigen medidas, mientras la ciudad intenta encontrar una solución a este fenómeno repetido. La moda es arrancar medidores como si fueran figuritas.
Para Mar del Plata, esto es otra carga más. Entre arreglar los daños y recuperar los medidores, el costo suma a la lista de gastos inesperados en una ciudad que no la tiene fácil.
¿Hasta cuándo vamos a seguir jugando este juego del gato y el ratón? Es hora de que alguien ponga cartas en el asunto y devuelvan el agua a quienes la pagan.
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