En Mar del Plata, la tragedia de Anita sacudió a su comunidad. Su madre clama que su muerte no sea en vano y se una al pedido de muchas voces: transformar la peligrosa ruta 88 en una autovía. La idea: prevenir más accidentes y hacer de esa vía un lugar más seguro para todos.
La importancia del reclamo es gigante, no solo para quienes transitan por la ruta, sino para todos los que alguna vez hemos sentido que las respuestas del estado llegan tarde, cuando ya es demasiado. La ruta 88 es vital para el comercio y el turismo local, y su mejora impactaría directamente en la seguridad y economía de la región.
El reclamo no es nuevo. Desde hace años, las estadísticas y los vecinos piden a gritos esta transformación. Sin embargo, las promesas del estado han quedado varadas. Como en un loop de «GTA», los accidentes se repiten y el peligro sigue ahí.
Para Mar del Plata, tener una autovía en la ruta 88 significaría mucho más que reducir accidentes: hablamos de mover turistas e inversiones sin miedo a que la experiencia termine en catástrofe. La autovía no solo salvaría vidas, sino que potenciaría el movimiento económico, algo que el ciudadano siente directamente en el bolsillo.
¿Pero acaso escucharán esta vez? El grito de una madre lo ha puesto en la palestra. Queda en manos de quienes pueden decidir hacer algo al respecto, que no queden como esos memes de «mientras tanto en la legislatura». ¿Vos qué creés, puede pasar algo ahora?
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