Una noche de joda en Mar del Plata que terminó de la peor manera: saliste del boliche, pediste un Uber, el chofer te rechazó el viaje, y lo que vino después fue una puñalada. Literal. Eso le pasó a un pibe en la ciudad y la secuencia es tan absurda como aterradora, porque cualquiera de nosotros estuvo en esa situación exacta a las 5 de la mañana esperando en la puerta de un boliche.
El rechazo de viajes por Uber de madrugada ya es un clásico que no le sorprende a nadie: te cancelan, te piden que camines dos cuadras, o directamente no aparecen. El tema es lo que pasa cuando quedás parado en la calle, en un horario de mierda, en una zona que de día parece inofensiva y de noche es otra historia. El pibe quedó expuesto y terminó apuñalado. El Uber no se enteró. El algoritmo tampoco.
Nadie te va a devolver la plata de la comisión que te cobran igual cuando cancelan, y mucho menos te van a cubrir las consecuencias de dejarte tirado a la salida del boliche. La próxima vez que Uber te rechace el viaje de madrugada acordate de esta historia. No para que te quedes en casa, sino para que sepas bien en qué sistema estás confiando cuando creés que ya llegaste seguro a destino.
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