Un hombre se entregó a la policía acusado de matar de un balazo en la cabeza a un albañil en el barrio Parque Peña. No hubo persecución cinematográfica, no hubo operativo espectacular: se entregó. Mientras tanto, la víctima era alguien que laburaba.
El hecho sacudió al barrio Parque Peña, una zona que la mayoría de los marplatenses conoce, transita o tiene cerca. Un trabajador de la construcción, de esos que levantan la ciudad ladrillo a ladrillo, terminó muerto de un tiro en la cabeza. El acusado estuvo prófugo el tiempo suficiente para que la noticia se enfriara un poco, y después apareció por su cuenta.
La entrega espontánea abre preguntas que nadie responde en el comunicado oficial: ¿cuánto tardó en entregarse? ¿Qué pasó en ese tiempo? ¿Qué garantías tuvo para aparecer caminando en vez de esposado? Por ahora, el caso está en manos de la Justicia. La familia del albañil sigue esperando respuestas. Y el barrio, como siempre, sigue procesando solo lo que el Estado no termina de explicar.
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