Un Ford Focus decidió ‘parar’ en la costa de una manera poco convencional: estrellándose contra una Kangoo estacionada. Esto pasó en Félix U. Camet y Daprotis durante la madrugada. ¿El culpable? El alcohol al volante.
Parece que el conductor del Focus creyó que su auto podía volar o simplemente no vio el otro vehículo, porque el impacto fue monumental. Los vecinos no daban crédito a lo que veían, ¿un nuevo atractivo turístico nocturno?
No es solo una anécdota para contar en el asado del finde, es un llamado urgente a que nos cuidemos más en la ruta. Así que, la próxima vez que salgas, dejá las copas para las charlas, no para el volante.
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