¡Paren las rotativas! Dos pibes de 15 y 17 años decidieron jugar al GTA en la vida real y chorearon en un centro de salud. Sí, leyeron bien. Pero la cosa se pone más freak: sus propios viejos los llevaron de la oreja a la comisaría. ¡Plot twist!
Imaginate la escena: los padres entrando con cara de ‘hasta acá llegaron’, mientras los pibes piensan en la que se viene. Es un poco el sueño de todo buen marplatense que se indigna cuando los chorros se salen con la suya.
Ahora la pregunta del millón: ¿Estamos viendo un cambio en cómo se enfrenta la inseguridad, o es apenas una excepción? Contanos qué pensás, porque esta historia da para debate fuerte.
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