Un tipo en Mar del Plata entró a la casa de su ex mientras ella estaba denunciándolo en la comisaría. Sí, como salido de una serie de Netflix, pero en lugar de stalkers sofisticados, somos más de infiltraciones paqueras.
La situación está buena para reflexión. ¿Hasta dónde puede llegar la locura cuando se trata del amor tóxico y la inseguridad? Mientras la víctima buscaba respaldo y protección, el susodicho hacía de las suyas en su casa.
Las historias de amores que se convierten en pesadilla no son novedad en MDP. Lo que sorprende es la falta de miedo a las consecuencias por parte de algunos. ¿Cuántas veces escuchamos historias similares en los barrios?
Lo irónico del asunto es que esta especie de ‘operativo solitario’ destaca la falta de medidas de seguridad efectivas. Si alguien puede entrar a tu casa así de fácil, estamos en problemas.
¿Qué debería hacer la justicia para que estas situaciones no se repitan? ¿Un botón antipánico y alarmas de casa inteligentes? Mar del Plata merece algo mejor.
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