Imagináte ir a comprar el asado y terminar con carne que ni para el perro. En General Roca, un operativo de control dejó al descubierto que en 5 de las 25 carnicerías inspeccionadas, el tema higiene les pasaba por al lado. Más de media tonelada de carne en mal estado terminó secuestrada y destruida. ¡Dolor para el BBQ, eh!
¿Cómo te pega esto a vos? Pensá que a todos nos pasó alguna vez comprar algo y descubrir al llegar que estaba más vencido que las excusas de algunos laburantes políticos. En un contexto donde los precios suben y la plata no alcanza ni para chori en la playa, comprar carne en mal estado es directamente anti-argento.
No es la primera vez que pasa. En el pasado, controles similares destaparon trapos sucios que terminaron en mediocres excusas. Cuando el control falta, estas sorpresas se vuelven moneda corriente.
Ahora pensá en Mar del Plata. Imaginá un verano donde vas al carnicero de confianza y encontrás que te quieren encajar carne digna de serie zombi. Es clave que los controles se mantengan, sobre todo en una ciudad donde la parrilla es religión.
¿Te animarías a volver a comprar en una carnicería recién clausurada? Ojo, que esto podría pasar en cualquier barrio. La próxima vez, pensá bien de dónde viene lo que comés. ¿Serás el próximo cazador de etiquetas?
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