Una mujer que estaba en shockroom después de la tragedia del skatepark finalmente pasó a terapia intensiva. El lunes por la noche todas las luces se encendieron, pero no por algo bueno.
¿Te acordás del temita del skatepark que salió mal? Bueno, ella y otros cinco siguen intentando volver a la normalidad después del accidente. La joda se volvió seria y ahora cada minuto cuenta.
El skatepark, que debía ser un lugar de adrenalina y diversión, se convirtió en epicentro de preocupación. A todos nos encanta una buena dosis de adrenalina, pero esto fue demasiado.
Para Mar del Plata, esto no solo afecta a los skaters sino a la gente que ve estos espacios como seguros y de esparcimiento. ¿Qué se hace cuando hasta un lugar para boludear se vuelve peligroso?
Nos queda preguntarnos: ¿estamos ignorando los riesgos hasta que pasa algo grave? Seguridad o adrenalina, ¿qué elegimos?
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