Camila, una piba de 14 años, nos dejó en un episodio que te rompe el alma. Atragantada con comida, su partida dejó a la comunidad de la Escuela Técnica 3 devastada. No estamos para estos golpes así.
Los profes y compañeros la recordaban como una nena amorosa, de esas que te alegran el día. Pero esta vez, la mala jugada de la vida nos agarró dormidos. ¿Cuántas veces pensamos que algo así nunca va a pasar?
Que su historia nos haga pensar un poco más en la fragilidad de todo esto. Cuídense, cuiden, y no den nada por hecho. Cada paso, un regalo.
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