Un simple partido de fútbol se transformó en tragedia cuando un joven de 20 años se desplomó en la cancha y nunca volvió. A pesar de los intentos de RCP y la rápida llegada de un equipo médico, no hubo final feliz.
Esos minutos eternos transformaron una tarde de amigos en un momento que nadie va a olvidar. Ni siquiera el traslado al hospital sirvió para evitar lo inevitable.
Ahora no podemos evitar hacernos la pregunta: ¿cómo es posible que en 2023 estos episodios sigan ocurriendo? Esto no es solo una tragedia personal, sino un llamado de atención para todos.
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