El domingo por la mañana, un accidente fatal en la ruta 74 dejó a la comunidad marplatense en shock. Una madre y su hija de 11 años volcaron, con el lamentable saldo de la mujer fallecida y la niña hospitalizada.
Este accidente nos recuerda que la seguridad vial no es un videojuego ni una peli de acción. Se trata de vidas reales, y nos pega cerca a todos los que alguna vez saltamos en auto por la misma ruta para llegar al asado del domingo.
Las comunidades de Ayacucho y Mar del Plata están de luto. Esta tragedia resalta la necesidad urgente de mejorar la infraestructura y las medidas de seguridad en rutas provinciales. La ruta 74 ya tenía fama de complicada, y ahora aún más.
Los que vivimos en Mardel sabemos que las rutas que conectan la ciudad merecen ser prioridad. No pueden seguir siendo escenario de accidentes que se llevan vidas jóvenes.
¿Hasta cuándo vamos a seguir lamentando estas pérdidas sin que veamos cambios reales? La seguridad en las rutas no tiene que seguir siendo un sueño.
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