El mundo de las ruedas y las piruetas se tiñó de tragedia en Mar del Plata. Thiago Vera, un pibe de 19 años, sigue peleándola en terapia intensiva después de un accidente tremendo con un ómnibus desbocado que también se cobró la vida de una chica de 18 años. Ni el Tony Hawk podría haber esquivado semejante desastre.
Es un golpe fuerte para todos los que frecuentan el skatepark, ¿viste? No solo pone en evidencia la fragilidad de la vida sobre la tabla, sino que también resalta la necesidad de tener más seguridad en un lugar donde buscamos adrenalina, no tragedias.
El papá de Thiago destacó la atención del personal del HIGA, que la está remando fuerte para sacar a su hijo adelante. Pero la verdad es que eso no borra las preguntas que quedan flotando: ¿Cómo llegó ese ómnibus ahí? ¿Quién se hace responsable de tanta desprolijidad?
Estos accidentes, más que dañinos, son llamadas de atención. Mar del Plata es un lugar donde el deporte es tan parte del ADN local como las olas y la arena. Los toques de queda a veces nos hacen dudar si alguien realmente está prestando atención a lo que importa.
Y ahora queda preguntarnos: ¿cuánto más estamos dispuestos a arriesgar? Porque mientras algunos manejan como si fueran los dueños del camino, nosotros somos los que ponemos el cuerpo. ¿A quién le toca hacer que andar en skate sea seguro?
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