En la zona de la vieja terminal de Mar del Plata, parece que hay inspiración directa de ‘La Casa de Papel’. Tras el fallecimiento de un inquilino, unos vivos decidieron apropiarse de un departamento como si fuese la Academia de Netflix.
La denuncia, que puso en marcha esta novela, fue presentada por la administradora de la propiedad que seguramente pensó que, a este paso, lo único seguro es la muerte… y la gente que se aprovecha de ella.
Mar del Plata no es ajena a estas movidas. La usurpación de propiedades viene siendo un tema caliente. A la faz de lograr la seguridad y respeto por lo ajeno, esto vuelve a dejarle la pelota botando al Municipio y a la Provincia.
Para los marplatenses, esto es mucho más que un suceso aislado. Daña la confianza y la seguridad del lugar que amamos. Además, ¿de quién depende que controlen las ocupaciones ilegales?
La pregunta del millón: ¿cuántas veces más vamos a ver que se profanan propiedades hasta que algo cambie de verdad? Toc, toc. ¿Hay alguien ahí?
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