Los números no mienten: la vacunación infantil ha caído en picada, especialmente entre los chicos de 5 a 11 años. En Mar del Plata, la merma llega al 40% comparado con los niveles de prepandemia. ¡Cuidado! Las alarmas epidemiológicas están encendidas.
¿Por qué importa? Porque con menos vacunas, aumentan los riesgos de que enfermedades prevenibles vuelvan a aparecer. Ya no es solo un tema de cifras, es un tema de salud pública que podría afectarnos a todos.
Desde que empezó la pandemia, mermó la confianza en el sistema y los recursos no alcanzan para cubrir todos los flancos. Un combo explosivo entre miedo, desinformación y falta de accesibilidad mantiene lejos a muchas familias de los vacunatorios.
En la ciudad, esta situación golpea fuerte porque depende del mismo sistema que ya está sumamente estresado. Si los chicos no están vacunados, toda la comunidad escolar y más allá puede pagar las consecuencias.
Entonces, la pregunta es: ¿Cómo reactiva la ciudad esta rueda sin parar? ¿El Estado va a dejar de esconderse tras excusas y resolver esta crisis antes de que sea demasiado tarde?
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