Si recorriste el centro o las ferias de Mar del Plata, seguro viste que cada vez hay más vendedores ambulantes. Parece un ejército de ‘simuladores’ tratando de cerrar un caso imposible: vender sin compradores.
La situación no es solo triste para ellos, sino que nos toca a todos. La economía está tan floja que ni el impulso de una oferta de feriante logra arrancar las billeteras. Pero, ¿por qué este boom de vendedores si nadie compra?
Este fenómeno pega fuerte en épocas de vacas flacas. La falta de empleo formal lleva a la gente a buscar cualquier alternativa para zafar el mes. Es una historia repetida, pero no deja de golpear cada vez.
El contraste es notorio. En Mar del Plata, donde la Rambla y el viento suelen ser protagonistas, ahora el prota es el vendedor esperando un cliente que no aparece. Algunos dicen que el problema va más allá de la temporada baja.
¿Será que nos olvidamos de comprar local? Tal vez sea hora de que el marplatense valore lo que tiene enfrente antes de que no quede nadie dispuesto a ofrecer.
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