Una escena digna de un capítulo de ‘El Marginal’ se vivió en el barrio de Rafael Del Riego al 2.500, donde un remís terminó destrozado a patadas. ¿El motivo? Una trifulca vecinal que se salió de control.
El caos comenzó cuando una mujer discutió acaloradamente con otros vecinos y, al parecer, no se quedaron solo en las palabras. Cuando un remís vino a rescatarla del bochorno, los ánimos se encendieron más y el auto terminó siendo el blanco.
Disturbios vecinales en Mar del Plata no son algo nuevo, pero la violencia y el daño material añaden un nuevo nivel de preocupación. Mientras tanto, los afectados se preguntan quién se hará cargo de los daños.
Para los marplatenses, que el automóvil propio o ajeno termine siendo parte de una discusión ajena es una señal de inseguridad palpable. Esto no solo afecta a quienes usan estos servicios, sino también a quienes tienen que convivir con el riesgo.
Entonces, ¿cómo se llega a este nivel de descontrol? ¿Qué deberían hacer las autoridades locales para prevenir estos fracasos en la convivencia urbana? ¿Estamos anticipando un verano movidito en la Feliz?
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