La tragedia del Skatepark en Mar del Plata sigue sumando incógnitas. Mientras la comunidad todavía intenta procesar la tragedia, la justicia investiga al colectivo que no pasó la última Verificación Técnica Vehicular (VTV). Además, se revisa la actividad del teléfono del chofer al momento del accidente. Caramelito amargo donde nadie se lo esperaba.
Este caso suena un poco a ‘esperá un poco, ¿qué?’ porque las pruebas empiezan a encontrar fisuras en lo que debería estar más sólido que excusa para faltar a clases. Los abogados de las víctimas están exigiendo nuevas medidas de prueba que podrían hacer volar todo por los aires.
La polémica se centra en un colectivo que tras ser rechazado en su última VTV, terminó involucrado en un hecho fatídico. La idea de que la seguridad de cientos depende de controles que a veces no funcionan como deberían, deja el estómago revuelto.
Para Mar del Plata, esto es un doble golpe. No solo por la tragedia en sí, sino porque cuestiona la confianza en servicios públicos y controla la seguridad. Pone en juego el bienestar de aquellos que simplemente buscan moverse por la ciudad.
¿Qué nos queda para aprender de esto? ¿Habrá cambios reales, o será un capítulo más en el libro de desastres anunciados? La pelota sigue en el aire, pero la esperanza es que caiga en la red de seguridad que todos nos merecemos.
Comentarios
Dejá tu opinión — sin filtro pero con respeto