La famosa cadena de panaderías y cafeterías está atravesando un verdadero quilombo financiero. Después de que les rebotaron 175 cheques, ahora cerraron dos de sus locales. Los números no mienten: más de $205 millones en cheques dudosos ya son parte del paisaje.
Lo que para el cliente puede ser un café menos, para la cadena es una reestructuración total. ¿Te imaginás llegar y que tu local favorito esté cerrado? Es esa pequeña tragedia cotidiana que los más jóvenes sienten como una patada.
Fundada allá por 2008, esta empresa se había ganado el corazón (y los estómagos) de muchos en la ciudad. Pero los problemas financieros han comenzado a acumularse, como una cuenta jamás pagada en una noche de joda.
Para Mar del Plata, la pregunta es si esto impacta a nivel local. Algunos proveedores de la ciudad están en pie de guerra, reclamando lo que es suyo. Aquí, la economía local siente cada sacudón.
¿Qué va a pasar con los locales restantes? ¿Vendrán tiempos mejores o esto es el preludio de un cafecito amargo? Seguiremos atentos a ver si el conflicto se resuelve o se derrama como un café derramado en el mostrador.
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