En dos años, un restaurante que era un boom en Mar del Plata se despide como si fuera el final de una serie. La cooperativa dice adiós, empujada por las malas ventas y el contexto económico que está más duro que un asado en cuarentena.
Este cierre es un golpe al corazón de los foodies locales. Esos que buscan siempre el lugar nuevo para probar y compartir en Instagram. Y no, no es solo nostalgia: este cierre también significa menos laburo para marplatenses.
El restaurante, que había ganado buena fama entre los marplatenses por su propuesta única, toca la campana final tras dos años tratando de sobrevivir al combo malvado de inflación y baja de ventas. Sálvese quien pueda.
El cierre resuena en la comunidad emprendedora de la ciudad. En esta jungla llamada economía argentina, ponerle fin a un sueño afecta a todos los que vemos el laburo como única manera de salir adelante.
¿Se acabará el encanto de probar lugares nuevos? ¿O veremos más cierres antes de que esto mejore? La respuesta está en el menú, seguramente, a precios que ni lo más top del barrio podría pagar.
Comentarios
Dejá tu opinión — sin filtro pero con respeto