La escena gastronómica de Mar del Plata se sacudió con la noticia del cierre de la primera cafetería de especialidad de la ciudad. En su lugar, vuelve un clásico de la zona de Güemes, como si el pasado nunca quisiera soltar el presente.
¿Por qué te tiene que importar? Porque más allá de que es un cierre más de un local, marca un cambio en las vibras de Güemes: lo nuevo no echó raíces y volvió lo de siempre. ¿Es resistencia al cambio o falta de adaptación?
Hace unos años, esta cafetería fue pionera en traer el café de especialidad a la ciudad, esa promesa de sabores únicos que parecía que iba a conquistar el paladar de todos. Pero el tiempo mostró que ser pionero no siempre garantiza el éxito en un mercado que a veces prefiere lo conocido.
Para los marplatenses, esto puede ser un golpe a la diversidad del paisaje culinario local. La falta de apoyo a proyectos innovadores podría ser un indicativo de dónde se pone la guita en esta ciudad.
¿Significa esto que Mar del Plata prefiere quedarse con lo clásico en vez de probar cosas nuevas? ¿O es que los costos y la falta de apoyo a nuevos emprendedores les ponen la zancadilla antes de empezar? Reflexionemos, como siempre, con un café en mano.
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