A Mar del Plata llegaron dos campeones del mundo en básquet. Sí, leíste bien. Con dos marplatenses en la cancha, la selección argentina de básquet para atletas con síndrome de Down se coronó en Hungría. Superaron a Turquía 23 a 18. ¡Partidazo!
No solo fue un triunfo en el marcador, fue un grito de victoria en medio de la adversidad. El equipo la remó “a pulmón”: entrenó en Mar del Plata, con todo lo que eso implica. Pero más allá de las dificultades, los pibes le pusieron garra y ahora son dueños del mundo.
Estos campeones, que llegaron sin derrotas a la final, son el claro ejemplo de que, con esfuerzo, se puede llegar lejos. Y ya sabemos que el talento local es pura calidad; no es casualidad que de nuestras canchas salgan cracks a cada rato.
Para Mar del Plata, esto es un recordatorio de que no se necesita una cancha lujosa o un presupuesto gigante para formar campeones que le compiten a los mejores del mundo. Los chicos son orgullo puro y nos enseñan que nada es imposible con pasión.
¿Qué importancia le damos a apoyar estas iniciativas? Estos logros plantean la pregunta: ¿qué más podría lograr nuestra ciudad si se apostara más por el deporte inclusivo?
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