Cuando pensábamos que ya nada podía sorprendernos, ¡boom! Mar de gente en las calles, pero no de fiesta. La crisis económica está convirtiendo a Mar del Plata en un capítulo de Black Mirror donde la gente ya no encuentra techo.
Las centrales obreras, intentando jugar al héroe, se juntaron con el Obispo a ver si llueve un milagro, pero nada garantiza resultados. ¿A quién le toca dormir con frazada? La situación te la pinta más oscura que una peli de terror de Netflix. Cada peso que no tenemos se siente en la piel cuando hace 5 grados.
¿Nos quedamos mirándolo desde el balcón o hacemos algo? La pregunta queda en el aire, como el frío de la costa sin gas en pleno julio. Hacete escuchar, Mar del Plata, que tus calles son tuyas.
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