En el siempre activo barrio Parque Palermo, el domingo pasado se vivió una escena digna de una película. Una madre emprendedora paseaba a su bebé cuando, de repente, el carrito se dio vuelta. Desesperada, pidió ayuda. Pero lo que recibió fue un giro digno de un meme: un hombre de 38 años se acercó, no para ayudar, sino para chorearle el celular. Sí, leíste bien, hay que tener más cuidado del ‘buen samaritano’.
La situación escaló cuando el padrastro de la víctima confrontó al ladronzuelo. Imaginamos el cruce de palabras marplatenses floreadas, que terminó con el tipo bien guardadito en Batán. Este episodio nos recuerda que en Mar del Plata hay que estar atentos hasta a tu sombra.
Lamentablemente, casos como este no sorprenden en la ciudad. El aumento de la inseguridad nos tiene a todos con un ojo abierto y el celular bien guardado. La reciente gestión ha tratado de enfocar en la seguridad, pero los casos siguen, y son una realidad que afecta el turismo y, más importante, a nosotros, los que vivimos acá.
Este tipo de situaciones nos deja preguntándonos: ¿es tan difícil tener seguridad real o es mucho pedir en la querida Mardel? Con la temporada de verano acercándose, estos incidentes no solo preocupan a los locales, sino también a los turistas. Nadie quiere vivir una experiencia así cuando viene a disfrutar del mar.
Así que, Mar del Plata, ¿cómo seguimos? ¿Nos organizamos entre vecinos, nos juntamos en grupo comando o seguimos esperando a que las autoridades tomen medidas efectivas?
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