Un día normal en el barrio López de Gómara, hasta que una joven de 26 años decidió darle un giro a la trama familiar más picante del día. En un dramón digno de Netflix, se metió en casa de su mamá y, como si fuera un capítulo de telenovela, la agredió y quiso llevarse a su hijita de dos años. Claro, todo terminó con la policía de invitada especial llevándosela directo a la Unidad Penal N°50 de Batán.
Nadie se esperaba una visita sorpresa así, y menos en plena tarde. ¿Qué nos está pasando, Mar del Plata? Que las series de suspense se queden en la tele, por favor. La violencia no descansa y nuestra ciudad necesita un respiro.
¿Es que ya no podemos estar tranquilos ni en nuestra propia casa? El debate está abierto. Opiná y compartí tu punto de vista sobre esta historia que nos toca de cerca.
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