¡Paren todo! Una de las fábricas de ladrillos más antiguas de Mar del Plata acaba de poner el freno de mano. Los tipos decidieron que por 60 días no va a salir ni un ladrillo, pateados por la recesión que nos está dejando a todos contando moneditas.
La movida mete miedo porque no solo afecta a quienes laburan ahí, sino que también le pega de lleno a la construcción. Decime vos si no te agarra bronca: justo cuando esperabas que se reactive algo, la economía se siente más fría que julio en la Bristol.
La empresa dice que todo es por la baja en la obra pública y los proyectos inmobiliarios. Vamos, que ya sabemos que el cemento se usa menos que bicicleta en pleno chaparrón. Pero te deja pensando en el impacto que esto va a tener en nuestra querida ciudad.
Desde el centro hasta los barrios, la pregunta es: ¿qué hacemos con toda la gente que se queda sin changa? Esos tipos son los que día a día se las ven negras para llegar a fin de mes.
Y ahora la reflexión: ¿cómo salimos de esta si cada día parece que nos cierran más puertas en la cara? A ver si a alguien se le ocurre abrir alguna ventana al menos.
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