¡La ruta 226 tuvo su propio show de luces! Un conductor terminó volcando porque otro auto lo encandiló con las luces altas. Como si no pasara nada, terminó en el HIGA sanito y salvo.
El accidente nos recuerda que manejar de noche es como un nivel extra del Mario Kart, pero con consecuencias reales. ¿Cuántas veces más vamos a necesitar que ajusten las reglas?
La próxima vez que salgas de noche, poné los sentidos alerta. Manejar debería ser un deporte menos extremo.
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